Secretos
Receta de cocina

By El Pornografo
Ella le invita a cenar y de postre se sirve a si misma.
En el mármol de la cocina, el regalo, el postre que todo hombre desearía, la guinda en el pastel… Y lo descubre y encuentra dos lindas guindas, unas rojas y duritas cerezas colmando sus tiernas tetas.
Le acaricia los labios con la punta de los dedos, unas agradables manos en las que ella se fijaba durante la cena. Cuando agarraban el tenedor con fuerza, se las imaginaba ella acariciandola, sorprendiendola en los lugares más oportunos de su anatomía femenina.
Aquellas carícias que soñaba durante la cena ahora llegaban, ahora se le acercaban suavemente, junto a él a su oído, para susurrarle con su grave voz, entre su su rubia, lisa y acariciante melena: -Te voy a lamer, primero- baja los dedos des de su boca recorriendo con una carícia, como descubriendo la superfície de un nuevo deportivo de lujo, lentamente, hacia su cuello y por todo su torso, pasando cerca de sus enormes pechos, por encima de esa suave seda que la recubre, deteniéndose alrededor de su ombliguito y hundiendo de golpe su boca entre las piernas desnudas de ella, para besarla en el clítoris con firmeza, suavidad y mucho amor.
Y ella, entonces le rodea con las piernas el cuello para lentamente irlas levantando, exponiendo más sus labios superiores y abrirle el camino hacia los inferiores, hasta clavarle sus lindos, esbeltos y sinuosos tacos entre los hombres y el musculoso cuello de él, masajeandole, imponiendosele con toda su potente femidad.
Él recorre con sus manos el cuerpo de ella sin sacar la cabeza, sumergida entre los dulces jugos amatorios, para acariciar sus pechos. Ella le agarra una mano y se la pone en la boca, chupando cada uno de sus dedos, lamiéndo los más largos hasta el fondo de su lengua.
Entonces él se levanta y la besa profundamente en la boca haciéndole degustar los líquidos de hembra caliente, derramandose por la comisura de sus lábios. Le pide que se siente y ella frente a él, le abre la cremallera de los pantalones, para buscar su enorme y palpitante cipote, lo toca nerviosa, lo recorre con sus dedos, mientras siente que la humedad de su coñito empieza a derramarse entre sus piernas. Lo chupa, se toca su dulce pubis, siente el tacto gelatinoso de sus partes húmedas y bien depiladas y mientras chupa vorazmente el enorme y ancho falo de su hermoso amante, hunde sus dedos masturbando su entrepierna con la fuerza y voracidad que sabe la van a atacar pronto.
El macho le acaricia la nuca, recorre su rubio pelo, acariciandole la cabecita y llevándole un dedo en una boca que parece que nada más pueda caber hendida de tan monstruoso aparato masculino.
Intenta soltar algun grito, pero es presa esclava del placer que le está dándo, él la sujeta fuertemente por la cabecita y ella en ese momento, al sentirse imóvil, inundada de ese monstruo varonil, frota tremendamente su clítoris y se corre, se viene, se viene agachada, sobre sus tacos, frente al mármol en que todas y todos la han descubierto ofrecerse y sólo el más valiente ha llegado, como peregrino al altar en en seno y entre los senos de su divina diosa, que al ver que él no se ha corrido se los ofrece para que se los penetre.
Él la tumba con las piernas abiertas de vuelta encima del mármol y le vuelve a comer con labios y dientes ese clítoris extasiado, para mantenerla en la cima de la ola y conseguir desbocar su multiorgásmia.
Vuelve a correrse y él sigue, levanta la mirada y la encuentra generosa, abierta a todo, abierta completamente a él, sujetando sus enormes pechos, pellizcando sus pezones, rebuscando placer y carícias tan egoista y érótica al mismo tiempo entre sus aros y acercando sus dedos al própio clítoris que él martiriza hasta la locura.
En ese instante preciso de delirio y cerca del siguiente orgasmo ella le ruega que la penetre, quiero que estés dentro de mi, suelta, cójeme, fóllame cabrón. Pero él simplemente, con el dedo índice y el corazón busca su punto G y lo que el llama la flor. Ella gime alocada saboreando esa polla amoratada el tacto de la cuál ahora desea dentro de su frenética, histéria, dentro de su útero, a las puertas de éste y ahí, precisamente es dónde él desplaza sus dedos, entre la vagina y la cola, en el fondo, donde nace ese capullo en flor, para devolverla al éxtasis celestial, se sujeta sus pechos con fuerza, escucha el sonido de la lengua de él repiqueteando sobre su clítoris y se corre con todas sus fuerzas, entrando en una cadena multiorgásmica brutal, infinita, inacabable. Exprime sus propias tetas, las aprieta y sujeta y él al darse cuenta le acerca otra vez los penetrantes dedos, los de la otra mano, a la boca. Ahí ella se corre de tal manera que descubre su primera eyaculación femeninda de la que él alocado bebe como si de una divina fuente de la vida se tratara.
Envuelta en un delirio de excitación, ella se tira encima de él, lo tumba boca arriba le destroza la camisa con sus rojas uñas y siente, casi a camara lenta, como esa enorme pija la desgarra como a una niña virgen. Ese coño sonrosado de rubita mala, esas deliciosas largas y contorneadas piernas, envolviendole a él, mirando esas redondeadas rodillas desnudas y viendo como su bestial pene se hunde sin remedio entre esos jugosos muslos. Ella le inunda la boca con su lengua y siente esos hermosos pechos, enormes, herectos, tersos, turgentes, casi rígidos, envolverse con sus masculinas manos.
Chupa su cuello y orejas, siente el cabello rubio y fino entre su boca y cosquilleando sus mejillas y orejas dulcemente. Vuelve al cuello, a la oreja, a morrear esa boca de bestial hembra, sentir todavia ese gusto de carmín brillante, esos ojos entrecerrados de excitación, la levanta un poco, le gusta ver su hembrita poseyéndole, hirguiendose enorme sobre de si y ver como la penetración de su pene la vuelve loca.
Extiende los brazos y abre un poco más sus piernas como un cristo cruzificado, listo para seguir manteniéndola a ella en ese séptimo cielo multiorgásmico y compartiendo esa multiorgásmia para la locura y deleite de Verónica.
Se herizan las terminaciones nerviosas de todo su cuerpo, es una mujer vibrando en sincronia con él y juntos creando una sinérgia de amor que ya se está expandiendo por todo el universo. Ella busca su colita y se introduce su dedo corazón, con su esmaltada uña roja, para sentirse más y más poseida y poseeedora, penetrada por todas partes. Él le agarra la cabeza des de la nuca y la besa profundamente introduciendole la lengua hasta el fondo de su paladar. Ella se vé forzada a sacarse el dedo del culo por la posición y entonces siente los nerviosos dedos de él buscando ese lugar para seguidamente penetrarla suavemente y extender los orgamos vaginales que esa dura polla le está provocando hacia su cola también.
Se corre excitada y excitada se da vuelta para introducir ese pene otra vez en su boca, lamerlo, pegarlo con sus tetas, volverselo a introducir hasta la garganta sujetandolo con sus femeninas manitas por debajo del abultado y peludo escroto. Él ahora enfunda su lengua dentro de su vajina y empiezan un 69 infinito.
Ella enloquece y más cuando él sáca un dorado vibrador del bolsillo de su saco y la penetra hasta volverla más loca. Empieza a morder el pene en su boca intenta casi tragarlo, poseida de locura uterina quiere comer, penetrar, romper, arañar, invervenir eternamente en esa joya fálica, en ese regalo enorme para sus entrañas hasta matarle, hasta morir, hasta morir con él juntos, en éxtasis, en un infárto espiritual y sensual cósmico. Dentro de su agujero negro, devorando el universo pero siendole imposible acabar con el brutal bombeo de ese miembro entre sus manos, boca, tetas y paladar.
Invencibles los dos. Invencible ella, invencible él.
Hot webcam

By Sexy Lulu
Es difícil poner en palabras lo mucho que me calienta sólo verlo por cámara, porque vive lejitos, entonces todavía no pudimos disfrutarnos en vivo y en directo. Pero les aseguro que es uno de los tipos que más logró cautivarme por su sutil seducción. Cada vez que lo veo conectado mis palpitaciones se aceleran, y bastan un par de intercambios de frases hot para que mi cuerpo empiece a sentir la dulce excitación entre mis piernas. ¿Cómo describirlo? Maduro, de unos cuarenta años, deportista, un cuerpo más que deseable, lindos rasgos, muy masculino. Pero lo que más me moviliza es su mirada. Siento que sus ojos me devoran, y él sabe manejar muy bien esa herramienta. Hay momentos en que le pido que por favor deje de mirarme tan penetrantemente porque llega a desesperarme. Además es muy hábil para manejar el dialogo, en momentos se muestra un simple aprendiz, y en otros me desarma con las descripciones de lo que tiene ganas de hacer conmigo. Tengo la certeza que nos mataremos en la cama, porque hace meses que chateamos y en cada oportunidad queda encendida la llama del deseo con más intensidad. Con él comparto la fantasía de encontrarnos a solas, y dedicarnos horas de sexo desenfrenado. En realidad, confieso, me seduce cada vez más la idea de un encuentro a solas con alguien, con el consentimiento de mi marido.
La idea que nos calienta a ambos es que el flaco esté al tanto de mi encuentro, y que su cabeza le explote pensando cómo me están cogiendo. Es más que probable que con este tipo me largue a experimentar esa aventura, porque realmente logró llevarme a puntos de excitación increíbles, a masturbarme pensándolo, en reiteradas oportunidades. Ambos deseamos encontrarnos en un lugar intimo pero publico. De luces bajas, y ambiente de trampa. Generar una charla que vaya creando la inevitable necesidad de cogernos. Sin demasiadas vueltas, me imagino en un telo, dejando que él me avance con sus besos y caricias, mientras me penetra con su mirada fulminante. Tengo la sensación que jugaría con mi deseo lentamente, haciéndome disfrutar de cada uno de sus roces, casi imperceptibles pero profundos. Lo siento llevando sus manos lentamente debajo de mi pequeña falda, y su lengua bajando lentamente a mis lolas, comiéndomelas suavemente.
Mis manos acariciando su cabeza, llevando mis deditos a su lengua, y después chupándomelos llena de placer. Siento su pija enorme erecta, firme, dispuesta a hacerme gozar como una puta entonces yo también empiezo a besarlo, cuello, pecho, abdomen, hasta llegar a su exquisito pene. Lo empiezo a comer lentamente, disfrutando de su cabecita, mientras mis manos la pajean a buen ritmo. Él se desespera, me saca la ropita, solo deja mi pequeña tanguita puesta, y me tira a la cama desesperadamente. Entonces empieza a pasar su lengua por mis pies, y despacito recorre mis piernas, dulce pero apasionadamente. Mi cuerpo tiembla, se desespera, pero dejo llevarme por tanto placer, cerrando mis ojos y disfrutando de cada uno de sus movimientos. De pronto me pone de espaldas, y la recorre sutilmente con su lengua, mientras sus manos abren mis piernas y se dedican a mi clítoris! Me retuerzo, estoy desesperada por sentir el calor de su lengua en mi conchita! entonces suavemente me levanta hasta ponerme en cuatro y empieza a recorrer mi cola y mi conchita con sus carnosos labios. Me chupa el clítoris con desesperación. Yo le levanto más la colita y abro mis piernas para sentirlo con mayor intensidad! Suavemente me pone boca arriba y baja con desesperación a lamerme toda. Mi calentura es tan alta, que rapidamente empiezo a sentir pequeñas explosiones que anticipan la explosión final! Mi corazón quiere explotar! No es posible tanto placer! Su lengua juega con mi clítoris tanto que empiezo a sentir con mayor intensidad la cercanía del orgasmo más largo. entonces, cuando lo estoy sintiendo, le pido a gritos que me penetre con fuerza! entonces levanta mis piernas y siento como su miembro enorme entra desesperado, y sus bombeos intensos y profundos me hacen acabar otra vez! es tanta mi relajación que le digo ” Bebé, haceme lo que quieras” Él se pone más loco, me da vuelta nuevamente, levanta mi cola con sus grandes manos, y empieza a apoyar la puntita de su pija en mi cola! Deseo que me penetre analmente, le pido que siga, hasta que empieza a meterla más profundamente. Siento un primer dolorcito entonces le pido que la saque y la vuelva a meter. Mmmmmm, en el segundo intento mi cola se dilata completamente y siento toda su pija dentro mío. Le pido a los gritos que me coja con fuerzas, me gusta sentir los testículos golpeando contra mi conchita! entonces sus manos agarran con fuerza mis nalgas y empieza a dármela con todas sus fuerzas! Lo disfruto como una perra! Quiero más y más! Entonces a los gritos me dice ” Ahí llego bebe”!!!! Me pongo de frente y le pido que me tire su lechita por todos lados! Es increíble la cantidad de semen que me derrama! Con mis manos me lo desparramo por todos lados, y le agarro la pija para seguir chupándosela hasta sacar la última gotita! Él se retuerce, tiembla, me saca la pija de mi boca, porque no da más! Quedamos abrazados en la cama, riéndonos complicemente! Logramos, por fin, realizar nuestra fantasía! Pero tanto ganas acumuladas pronto nos despiertan otra vez!!!! Y como se dice, no hay una sin dos, ni dos sin tres! Nos fuimos después de cuatro horas de pura intensidad! Valió la pena la espera!

Por: Verónica Malamfant
Nunca supe bien cual el fue el instante previo en el que penetraste mi escudo protector de hombres como vos. Nunca supe tampoco como lograbas que te escuchara en silencio cuando me hablabas como endulzando mi mundo. Tu lengua encantada bajaba en circulos hacia mi clitoris, mientras te miraba ciega de un deseo intenso. Tus manos eran artifices de una obra que jamas puedo olvidar.
Tenias un raro poder sobre mi, me encantabas y yo bailaba a tu ritmo, me entregaba a tus caprichos y placeres. Así eras capitán y copiloto de mi nave sin timón. La entrada al swinger que tanto antes me había resistido, con vos era como llegar a una fiesta del cumpleaños del mas cercano de mis amigos. Tu cuerpo me moldeaba, me manipulaba y no podia despegar de tu magia. Estaba poseída, me invitabas al encuentro con otros cuerpos y accedía sedienta uno a uno tus gustos.
Tus indicaciones eran seguidas al pie de la letra, por mi piel, que doble penetración vaginal, que hombres, que mujeres y todos pasaban por mi, cuando lograbas sacarme de esos lugares casi inconsciente habias gozado con solo verme, porque vos no hacias nada mas que mirar, que empujarme al vicio.
Enferma de una adicción caí en el mas profundo de todos los abismos, debí matarte y asi recuperarme debi morir y asi sobrevivir.
Noche de tormenta

By Verónica Malamfant
La tormenta me había encontrado desprevenida en medio del puente que une mi casa con el resto de la ciudad. Tenía una camiseta blanca y unos jeans oscuros, unos zapatos altos, la lluvia y el viento despeinaron mi largo cabello, mojaron mis ropas y destiñeron el escaso maquillaje que corría por mis mejillas. Me quite los zapatos camine descalza hasta la entrada de mi edificio, en la calle solo se sentía el ruido de las gotas contra el pavimento.
Entre a mi cuarto, quite mis empapadas ropas, por el enorme ventanal del living se veían los rayos caer sobre el rio, pero nada me asustaba, estaba tranquila con una paz interior que pocas veces había sentido. Tome del cajón de mi armario una tijera grande y filosa que utilizaba para convertir en shorts mis viejos jeans. Me puse de frente al espejo y corte mi rubia y larga cabellera por la cintura ondulada, estaba decidida sabia que necesitaba empezar por ahí el primero de los cambios.
Tome una ducha, aceité mi cuerpo con un exquisito aroma a vainillas salvajes y empolve mi entrepierna con unas plumas del exótico Kamasutra. Mis hombros no quedaron exentos brillaban también con el polvo de ángel. Agarré mi piloto y totalmente desnuda por dentro baje a las cocheras. Entre a mi camioneta y decidida arranque.
La velocidad me llevaba a mi destino, y en ese instante pensaba que no había nada mejor que manejar descalza, sentía una comunión sensual entre mis piernas desnudas que dejaba entrever mi ropa. Minutos más tarde estaba ahí, frente a su casa. Le envié un mensaje “estoy en la puerta” enseguida acudió a mi encuentro, nos quedamos unos minutos bajo la lluvia mojándonos, me miro fijo, poso su mano en mi cara y la elevo hacia mi pelo recién cortado, sonrió, me abrazo nuevamente como queriendo extirparme el alma. Y susurrando me dijo gracias por venir, te esperaba hace días.
No se como llegamos a su cama, creo que fue elevándonos en el aire denso de verano sumado a una potente lluvia. Mis ojos no querían perder instante alguno. Desnudarlo poco a poco, no lo dejaba que me quitara mi única defensa de ropa. Pero sus manos investigaron y bucearon por entre mis piernas y llegaron a mi lugar más húmedo. Ambos no podíamos creer lo que estaba sucediendo. No nos reconocíamos en esa situación. Sorprendidas nuestras manos, nuestros cuerpos, nuestras miradas jugaban a reconocerse como si nos conociéramos desde siempre pero como si no nos hubiéramos visto por anos.
Mi boca mordió la suya, su lengua se entrelazo a la mía en un acto vulgar, obsceno y mágico. Sus dedos fortalecidos ingresaron en mis entrañas, otra vez su lengua bajo a darle ayuda a sus infatigables pulgares, mientras sujetaba su cabello que era tan largo o tan corto como el mío. Me bajo hacia su inalcanzable sexo, la insoportable situación de no ser penetrada aun me enloqueció mas, me hacía desearlo, todo lo que venia resistiendo durante tanto tiempo. Ahí me dio vuelta con fuerza, empujo su pelvis sobre la mía y sentí con fuerza su poder. Todo su poder sobre mi. Toda su naturaleza. Goce, gozamos y gozaron todos los vecinos que escucharon nuestros gritos. Agotados de un sexo diabólicamente adictivo me quede dormida sobre su pecho. Los primeros rayos de luz ingresaron por su ventana. Debía irme, no quería enfrentar el día a su lado. Sigilosamente cual gato baje las escaleras y me fui.
Una vez en casa agarre mi mochila, tome mi ticket aéreo y volé hacia donde no me encontrara jamás. Sus mails llegaban con un seudónimo, me pedía que regrese, pero mis motivos eran solo míos y ahí deberían quedar. Lo ame en la piel por una noche, lo ame desde el instante que lo vi, lo sueño a diario, lo veo en cada una de sus fotos pero a veces coincidir no garantiza persistir.
Indomable pasión
By Estrellita
Luego de un intento fallido de relación, donde abundaba la intención de lo formal de parte de el, y el cierre del intento con la huida de ella…tras un largo tiempo de escasos contactos vía internet o teléfono, volvieron a reencontrarse…El reencuentro los puso frente a frente, y solo les dio la claridad, había [...]
La gorda
By Veronica Malamfant
Fiesta, amigos, mucho alcohol, río, música al mango, todo había comenzado un par de horas atrás, las luces brillaban sobre mi, el famoso country explotaba de lujuria y glamour, entre un par de fasitos y el agite de los movimientos del cuerpo, todo comenzó a tomar un cariz diferente. Tenía unos hermosos tacos [...]












