Secretos

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By Daniela Jorquera Micucci

En la sociedad opresiva en la que se crió,
habían demasiadas cosas que por el hecho de ser mujer le estaban vetadas,
en unas vacaciones en la playa con su prima descubrió muchas cosas,
que jamás imaginó, ese viaje y sus 17 años apuraron algunos procesos,
su prima se crió entre hombres, ella era hija única,
no tenía acceso a las cosas que sus primos escondían.

Era de noche y los primos habían salido, sus tíos estaban en el living
ella con su prima con libertad de movimiento en la casa,
nunca había tenido un novio ni había dado un beso,
estudiaba en un colegio de monjas y sus amigas eran como ella,
su prima en cambio era vivaz, captaba todos lo que sus hermanos hacían.

Le dieron las buenas noches a los tíos y se dirigieron al dormitorio,
su prima tenía algo para mostrarle, era una revista de sus hermanos,
siempre lo prohibido produce placer,
y pudo descubrirlo esa noche.
Su prima le iba mostrando las imágenes, ella al comienzo se sonrojó.

-¿Nunca te han dado un beso?- yo te enseño – Dijo su prima-

Mientras las imágenes iban avanzando en intensidad.

-Enséñame- Respondió, para que no la tratara de campesina.

Su prima 3 años mayor se acercó lentamente y rozó su boca con la punta de la lengua,
suavemente.

-Cierra los ojos y empieza a abrir la boca despacio-

Ella solo obedecía, comenzó a sentir cosas que nunca había sentido,
quería mucho a su prima, sabía que esto quedaría entre ellas,
su prima era la que manejaba esto ella solo quería experimentar,
pensaba que siendo mujeres era menos peligroso que con un hombre.

Los besos empezaron a volverse cálidos y muy húmedos,
mientras esas imágenes de la revista la llenaban de preguntas,
su prima le dijo que no tuviera miedo, ella confió,
sus tios escuchaban música creyendo que las niñas dormían,
Marcela además de besarla comenzó a tocarla, como se veía en las fotos de la revista,
ella se dejaba tocar, su mayor miedo era al embarazo, y ese peligro no existía,

Marcela hacía cosas que ella nunca pensó, su boca mojada,
iba bajando lentamente hasta tocar su sexo,
sintió calor mientras Marcela le mostraba imágenes de lo que pensaba hacerle,
ella dejaba que su prima la explorara entera,
fue tanto su entusiasmo que ella quiso probar el sabor de su prima,
las imágenes de la revista mostraban a una pareja haciendo sexo muy fuerte.

Marcela metió sus dedos en ella la sangre brotó, era virgen,
pero disfrutaba lo que su prima le enseñaba.

En ese momento Marcela quizo frenar el encuentro,
-Espérame, voy a baño y vuelvo- quiero limpiar esto- dijo ella.

Marcela en ese momento se dió cuenta que había ido muy lejos y se puso a llorar,
de verdad quería mucho a su prima y no quería hacerle daño.

Ella volvió de la ducha, vio la cara de Marcela descompuesta por las lágrimas,
la abrazó y comenzó a besarla ahora era ella quien quería más,
Marcela se sintió en deuda y la dejó jugar.

Ella a los 17 disfrutaba de su prima algo mayor, saboreaba todo sin miedo,
metió sus dedos donde deseaba, Marcela le enseñaba cómo hacerlo con cuidado,
esa noche aprendió muchas cosas.
Despertaron abrazadas, se ducharon y fueron a desayunar con los primos y tíos.

De esto han pasado mas de 30 años, siguen llamándose,
cada una ha formado su propia familia.

Se quedó en la playa ese recuerdo, nunca mas volvieron a hablar de eso…

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El taxista

pornograf 4

By Verónica Malamfant

Había caminado demasiado con mis botas taco aguja y subido varias escaleras ese día, estaba agotada, mis pies destruidos, necesitaba regresar a  casa. El transito era un caos literal y absoluto. Pare un taxi, subí apurada y mi pollera se engancho con la puerta del auto. Se rasgo de par a par, casi desnuda le pedí al taxista que me llevara de urgencia, que después seguiríamos viaje hasta un Hotel céntrico donde se presentaba la ultima colección de un diseñador amigo. Sus ojos no se despegaron de mis piernas en todo el viaje, lo sentía penetrarme con su mirada.

Llegamos, y al bajar tratando de tapar mis piernas con lo que restaba de pollera, tropiezo y caigo sobre una de mis rodillas, mi aguda torpeza había entrado en escena, mi pierna inmediatamente empezó a sangrar, mi día estaba destinado al desastre pensé, cuando de repente veo una mano robusta extendida y dispuesta a levantarme.

A medida que subía la mirada me convencía de la energía erótica de esas formas. Era el taxista que en un rapto de lucidez presurosamente se había bajado para auxiliarme. Me sonrió mientras miraba mis piernas desnudas que intentaba cubrir con mi portafolio.

Mi rodilla sangraba mi pierna se hinchaba. Y sin mediar palabra me levanto en sus brazos fuertes de hombre de trabajo. Podía sentir los callos de sus manos sobre mis piernas. Mientras yo pensaba todo eso él me preguntaba: “cual de todas es su casa?”. Yo no podía despegar mi mirada de sus brazos enormes y fuertes. Su altura era imponente, su aroma exquisito: a HOMBRE.

Pasos de mas pasos de menos me abrió la puerta de casa, me llevo hasta mi cuarto y me poso sobre mi cama, enseguida rompió la manga de su camisa para parar la sangre de mi rodilla, me sentía la heroína de una película erótica, fue hasta la heladera busco hielo y me lo coloco sobre la herida. Estaba muda. Estaba excitada.  Tan apuesto, seguro y seductor se movía que lo imagine teniendo sexo. Arrancándole el resto de camisa, devorando su sexo en un segundo.

Pero, curiosamente fue tan educado que me dejo cambiar, me espero y me ayudo a llegar al taxi nuevamente. Condujo en silencio hasta el Hotel. Tomo mi mano y me ayudo a bajar. Cuando le pague me dejo su tarjeta. Me escribió un mensaje mientras no podía despegar mi mirada absorta sobre su pelo que le cubría la mitad de uno de sus ojos profundos. Como pude agradecí y me fui, no queriendo leer lo que me había escrito.

Me sentía idiotizada por tanto exceso de química. Un fuego interno me incendiaba. Había despertado una fiera. No recuerdo bien como llegue hasta la escalera, me senté para leer su tarjeta que decía claramente: “te espero afuera hasta que termines tenemos algo pendiente”.

No podía creer, cuanta personalidad…..cuanta testosterona al solo servicio de un solo hombre…. no podría ni querría aguantar a que termine el desfile para tenerlo en mi cama. Me fui al toilette, me arregle, abrí los botones de mi vestido, acorte mi falda y como si no tuviera nada en mi rodilla camine segura hasta la salida, casi hasta que corrí…

Estaba ahí, parado junto a su auto. Nos miramos fijo y sabíamos que terminaríamos entrelazados y sudando horas. Así llegamos a casa después de besarnos durante todo el corto viaje. Me llevo en andas fuimos directo a la ducha. Lo enjabone todo. Mordí su nuca, él respondió rasgándome la piel, arañándome.  Quería que me poseyera en todos los sentidos, quería sentirlo dentro mío incansablesveces.

Susurre palabras sucias a su oído, mi especialidad con los hombres y lo hice acabar. Me desvirgo lugares nunca antes concurridos y quise quedarme para siempre en su entrepierna, comiendo, degustando, mordiendo, accediendo a su cola.

Sentía deshacerme entre sus besos, después de varias horas de lucha sexual y apocalíptica convinimos por el bien de ambos dar por terminada la sesión.

Le subí el pantalón, abroche sus botones. Le peine su cabello oscuro y largo por los hombros. Até cuidadosamente el cordón de sus zapatillas. Y subí lentamente besando su entrepierna cubierta de tela. Otra vez mas me masturbo contra la pared, esta vez de espaldas y con mas furia que antes. Se fue dejándome su saliva entre mis piernas.  Me pidió mi número de teléfono y se lo di intencionalmente errado. Pero eso no lo detuvo.

Todos los viernes me esperaba a la salida de mi trabajo, y me llevaba hasta la cama donde arrancaba mi ropa y me dejaba degustar de sus manjares exquisitos. La pasión duro varios años, y fue tan fuerte que cada tanto me llama con alguna excusa…….

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Swinger town

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By Veronica Malamfant Brun

De mis recorridos por varias ciudades, la que más recuerdo fue una pequeña aldea donde todo se compartía. Todo era todo. El formato social era transgresor, aunque a los visitantes no siempre les dejaban ver sus exóticas costumbres, mantenían cierto recato. Estaba con un amigo con el que venía recorriendo varios tramos de mi interesante viaje.  Teníamos  química pero había una muralla entre ambos,  no teníamos ganas que el romance invadiera  nuestra relación, tal vez el sexo a esa altura seria una especie de oasis.

Y así fue como el primer día cenamos en la primera de las casas que gustosamente nos  ofrecían, no había hoteles, la comida la música y el ambiente eran exquisitos, muy simple pero esa simpleza que convierte todo en magia. Las horas pasaban así como las botellas de un vino deliciosamente orgánico, con el cuerpo del hombre más sexy, con el gusto a pecado.

Sathor era un lugareño que nos guiaba, nos aconsejaba y tenia puesta la mirada en las nalgas de mi amigo Fran que de muy mal humor se sentía. Después de varias danzas eróticas, la noche había tomado la temperatura de una brasa, si me acercaba me calentaba, pero si la tocaba me quemaba.  Decidí quemarme junto a dos hermosos rubios, y una de sus tantas mujeres que para esa altura ya ni podía distinguir con una claridad objetiva. Solo sentía la mirada de mi amigo que padecía la noche o la noche lo padecía a él.

Los juegos de tres lenguas dentro de mi clítoris me llevaban a un mundo desconocido. Cambie de posición y despacio empecé a rozar los duros pezones de la mujer, los penes parecían sacados de una película de acción, a los que se les fueron sumando otros, por momentos era gente que venía. se acercaba a darme la bienvenida pero con su miembro erguido. Las mujeres a posar su lengua en mi vagina, el pueblo entero me acariciaba.

Fran miraba la situación, se sentía fuera, se veía fuera. En un momento tome su mano y quise incluirlo pero tímidamente me dijo que estaba bien. La noche termino y se llevo muchas cosas y hasta mis más profundos orgasmos. Pero al comenzar la mañana imagine que terminaría en una noche recordada por el descontrol pero no, al mediodía después del almuerzo la fiesta continuaría. Había más gente que conocer, más fluidos que intercambiar, más bocas y piernas que rozar. Mi lengua y mi boca a esa altura creían conocer cada pene, cada vagina del lugar. Los días pasaron y mi training se perfeccionaba, y Fran tímidamente empezó a seguirme pero sin poder entre nosotros conectar.  Ya me habían ofrecido un lugar permanente, querían que me quede a vivir, no querían que me fuera.  Pero el viaje debía terminar debía volver. La última noche seria de fiesta. Rose, una de las mujeres había preparado una gran sorpresa, todas le darían a Fran. Y así fue como le vendamos los ojos, bajamos a jugar con varias lenguas por su torso desnudo, caliente, hasta Sathor jugaba con su lengua y su boca en la cola de mi tímido amigo. Sus manos estaban atadas para que no pudiera saber quien lo besaba.  Su piel era suave y tierna, comestible con un aroma a perfume natural que hipnotizaba. Sin que lo supiera,  acabo en mi boca una de las tantas veces. Sin que lo supiera estuvo dentro mío otras tantas, se dejaba hacer de todo. Cuando finalmente descubrimos sus ojos yo estaba lejos para que no se enterara que  había sido participe del juego.

Volvimos a nuestra habitación que compartíamos y me pregunto si yo había sido una de las tantas participantes y le mentí. Entonces me dijo: “es nuestro momento quiero hacerte todo lo que me estuve imaginando por todo este tiempo”. Ahí me arranco la ropa, me sostuvo con una violencia pocas veces vista en el, me masturbo, una y mil veces, sus dedos se empapaban de mi,  su lengua jugaba en mis agujeros peligrosos, su pene vivido me penetraba, una y otra vez. Nada lo detenía, la mañana había despertado, y el mediodía se había ido, la tarde comenzaba a morir y él seguía dentro de mí. Era incansable, no recuerdo otra noche con tantas ganas, con tanta pasión. El momento de irnos habia llegado y debíamos partir. Agotados de tanto sexo agarramos nuestras mochilas y nos despedimos de nuestra familia sexual. Aun los extraño, y cada tanto tengo la fantasía de volver a quedarme por siempre a vivir en Swinger town.

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Softcore016

By El Pornografo
Ella le invita a cenar y de postre se sirve a si misma.

En el mármol de la cocina, el regalo, el postre que todo hombre desearía, la guinda en el pastel… Y lo descubre y encuentra dos lindas guindas, unas rojas y duritas cerezas colmando sus tiernas tetas.

Le acaricia los labios con la punta de los dedos, unas agradables manos en las que ella se fijaba durante la cena. Cuando agarraban el tenedor con fuerza, se las imaginaba ella acariciandola, sorprendiendola en los lugares más oportunos de su anatomía femenina.

Aquellas carícias que soñaba durante la cena ahora llegaban, ahora se le acercaban suavemente, junto a él a su oído, para susurrarle con su grave voz, entre su su rubia, lisa y acariciante melena: -Te voy a lamer, primero- baja los dedos des de su boca recorriendo con una carícia, como descubriendo la superfície de un nuevo deportivo de lujo, lentamente, hacia su cuello y por todo su torso, pasando cerca de sus enormes pechos, por encima de esa suave seda que la recubre, deteniéndose alrededor de su ombliguito y hundiendo de golpe su boca entre las piernas desnudas de ella, para besarla en el clítoris con firmeza, suavidad y mucho amor.

Y ella, entonces le rodea con las piernas el cuello para lentamente irlas levantando, exponiendo más sus labios superiores y abrirle el camino hacia los inferiores, hasta clavarle sus lindos, esbeltos y sinuosos tacos entre los hombres y el musculoso cuello de él, masajeandole, imponiendosele con toda su potente femidad.

Él recorre con sus manos el cuerpo de ella sin sacar la cabeza, sumergida entre los dulces jugos amatorios, para acariciar sus pechos. Ella le agarra una mano y se la pone en la boca, chupando cada uno de sus dedos, lamiéndo los más largos hasta el fondo de su lengua.

Entonces él se levanta y la besa profundamente en la boca haciéndole degustar los líquidos de hembra caliente, derramandose por la comisura de sus lábios. Le pide que se siente y ella frente a él, le abre la cremallera de los pantalones, para buscar su enorme y palpitante cipote, lo toca nerviosa, lo recorre con sus dedos, mientras siente que la humedad de su coñito empieza a derramarse entre sus piernas. Lo chupa, se toca su dulce pubis, siente el tacto gelatinoso de sus partes húmedas y bien depiladas y mientras chupa vorazmente el enorme y ancho falo de su hermoso amante, hunde sus dedos masturbando su entrepierna con la fuerza y voracidad que sabe la van a atacar pronto.

El macho le acaricia la nuca, recorre su rubio pelo, acariciandole la cabecita y llevándole un dedo en una boca que parece que nada más pueda caber hendida de tan monstruoso aparato masculino.

Intenta soltar algun grito, pero es presa esclava del placer que le está dándo, él la sujeta fuertemente por la cabecita y ella en ese momento, al sentirse imóvil, inundada de ese monstruo varonil, frota tremendamente su clítoris y se corre, se viene, se viene agachada, sobre sus tacos, frente al mármol en que todas y todos la han descubierto ofrecerse y sólo el más valiente ha llegado, como peregrino al altar en en seno y entre los senos de su divina diosa, que al ver que él no se ha corrido se los ofrece para que se los penetre.

Él la tumba con las piernas abiertas de vuelta encima del mármol y le vuelve a comer con labios y dientes ese clítoris extasiado, para mantenerla en la cima de la ola y conseguir desbocar su multiorgásmia.

Vuelve a correrse y él sigue, levanta la mirada y la encuentra generosa, abierta a todo, abierta completamente a él, sujetando sus enormes pechos, pellizcando sus pezones, rebuscando placer y carícias tan egoista y érótica al mismo tiempo entre sus aros y acercando sus dedos al própio clítoris que él martiriza hasta la locura.

En ese instante preciso de delirio y cerca del siguiente orgasmo ella le ruega que la penetre, quiero que estés dentro de mi, suelta, cójeme, fóllame cabrón. Pero él simplemente, con el dedo índice y el corazón busca su punto G y lo que el llama la flor. Ella gime alocada saboreando esa polla amoratada el tacto de la cuál ahora desea dentro de su frenética, histéria, dentro de su útero, a las puertas de éste y ahí, precisamente es dónde él desplaza sus dedos, entre la vagina y la cola, en el fondo, donde nace ese capullo en flor, para devolverla al éxtasis celestial, se sujeta sus pechos con fuerza, escucha el sonido de la lengua de él repiqueteando sobre su clítoris y se corre con todas sus fuerzas, entrando en una cadena multiorgásmica brutal, infinita, inacabable. Exprime sus propias tetas, las aprieta y sujeta y él al darse cuenta le acerca otra vez los penetrantes dedos, los de la otra mano, a la boca. Ahí ella se corre de tal manera que descubre su primera eyaculación femeninda de la que él alocado bebe como si de una divina fuente de la vida se tratara.

Envuelta en un delirio de excitación, ella se tira encima de él, lo tumba boca arriba le destroza la camisa con sus rojas uñas y siente, casi a camara lenta, como esa enorme pija la desgarra como a una niña virgen. Ese coño sonrosado de rubita mala, esas deliciosas largas y contorneadas piernas, envolviendole a él, mirando esas redondeadas rodillas desnudas y viendo como su bestial pene se hunde sin remedio entre esos jugosos muslos. Ella le inunda la boca con su lengua y siente esos hermosos pechos, enormes, herectos, tersos, turgentes, casi rígidos, envolverse con sus masculinas manos.

Chupa su cuello y orejas, siente el cabello rubio y fino entre su boca y cosquilleando sus mejillas y orejas dulcemente. Vuelve al cuello, a la oreja, a morrear esa boca de bestial hembra, sentir todavia ese gusto de carmín brillante, esos ojos entrecerrados de excitación, la levanta un poco, le gusta ver su hembrita poseyéndole, hirguiendose enorme sobre de si y ver como la penetración de su pene la vuelve loca.

Extiende los brazos y abre un poco más sus piernas como un cristo cruzificado, listo para seguir manteniéndola a ella en ese séptimo cielo multiorgásmico y compartiendo esa multiorgásmia para la locura y deleite de Verónica.

Se herizan las terminaciones nerviosas de todo su cuerpo, es una mujer vibrando en sincronia con él y juntos creando una sinérgia de amor que ya se está expandiendo por todo el universo. Ella busca su colita y se introduce su dedo corazón, con su esmaltada uña roja, para sentirse más y más poseida y poseeedora, penetrada por todas partes. Él le agarra la cabeza des de la nuca y la besa profundamente introduciendole la lengua hasta el fondo de su paladar. Ella se vé forzada a sacarse el dedo del culo por la posición y entonces siente los nerviosos dedos de él buscando ese lugar para seguidamente penetrarla suavemente y extender los orgamos vaginales que esa dura polla le está provocando hacia su cola también.

Se corre excitada y excitada se da vuelta para introducir ese pene otra vez en su boca, lamerlo, pegarlo con sus tetas, volverselo a introducir hasta la garganta sujetandolo con sus femeninas manitas por debajo del abultado y peludo escroto. Él ahora enfunda su lengua dentro de su vajina y empiezan un 69 infinito.

Ella enloquece y más cuando él sáca un dorado vibrador del bolsillo de su saco y la penetra hasta volverla más loca. Empieza a morder el pene en su boca intenta casi tragarlo, poseida de locura uterina quiere comer, penetrar, romper, arañar, invervenir eternamente en esa joya fálica, en ese regalo enorme para sus entrañas hasta matarle, hasta morir, hasta morir con él juntos, en éxtasis, en un infárto espiritual y sensual cósmico. Dentro de su agujero negro, devorando el universo pero siendole imposible acabar con el brutal bombeo de ese miembro entre sus manos, boca, tetas y paladar.

Invencibles los dos. Invencible ella, invencible él.

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Hot webcam

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By Sexy Lulu

Es difícil poner en palabras lo mucho que me calienta sólo verlo por cámara, porque vive lejitos, entonces todavía no pudimos disfrutarnos en vivo y en directo. Pero les aseguro que es uno de los tipos que más logró cautivarme por su sutil seducción. Cada vez que lo veo conectado mis palpitaciones se aceleran, y bastan un par de intercambios de frases hot para que mi cuerpo empiece a sentir la dulce excitación entre mis piernas. ¿Cómo describirlo? Maduro, de unos cuarenta años, deportista, un cuerpo más que deseable, lindos rasgos, muy masculino. Pero lo que más me moviliza es su mirada. Siento que sus ojos me devoran, y él sabe manejar muy bien esa herramienta. Hay momentos en que le pido que por favor deje de mirarme tan penetrantemente porque llega a desesperarme. Además es muy hábil para manejar el dialogo, en momentos se muestra un simple aprendiz, y en otros me desarma con las descripciones de lo que tiene ganas de hacer conmigo. Tengo la certeza que nos mataremos en la cama, porque hace meses que chateamos y en cada oportunidad queda encendida la llama del deseo con más intensidad. Con él comparto la fantasía de encontrarnos a solas, y dedicarnos horas de sexo desenfrenado. En realidad, confieso, me seduce cada vez más la idea de un encuentro a solas con alguien, con el consentimiento de mi marido.

La idea que nos calienta a ambos es que el flaco esté al tanto de mi encuentro, y que su cabeza le explote pensando cómo me están cogiendo. Es más que probable que con este tipo me largue a experimentar esa aventura, porque realmente logró llevarme a puntos de excitación increíbles, a masturbarme pensándolo, en reiteradas oportunidades. Ambos deseamos encontrarnos en un lugar intimo pero publico. De luces bajas, y ambiente de trampa. Generar una charla que vaya creando la inevitable necesidad de cogernos. Sin demasiadas vueltas, me imagino en un telo, dejando que él me avance con sus besos y caricias, mientras me penetra con su mirada fulminante. Tengo la sensación que jugaría con mi deseo lentamente, haciéndome disfrutar de cada uno de sus roces, casi imperceptibles pero profundos. Lo siento llevando sus manos lentamente debajo de mi pequeña falda, y su lengua bajando lentamente a mis lolas, comiéndomelas suavemente.

Mis manos acariciando su cabeza, llevando mis deditos a su lengua, y después chupándomelos llena de placer. Siento su pija enorme erecta, firme, dispuesta a hacerme gozar como una puta entonces yo también empiezo a besarlo, cuello, pecho, abdomen, hasta llegar a su exquisito pene. Lo empiezo a comer lentamente, disfrutando de su cabecita, mientras mis manos la pajean a buen ritmo. Él se desespera, me saca la ropita, solo deja mi pequeña tanguita puesta, y me tira a la cama desesperadamente. Entonces empieza a pasar su lengua por mis pies, y despacito recorre mis piernas, dulce pero apasionadamente. Mi cuerpo tiembla, se desespera, pero dejo llevarme por tanto placer, cerrando mis ojos y disfrutando de cada uno de sus movimientos. De pronto me pone de espaldas, y la recorre sutilmente con su lengua, mientras sus manos abren mis piernas y se dedican a mi clítoris! Me retuerzo, estoy desesperada por sentir el calor de su lengua en mi conchita! entonces suavemente me levanta hasta ponerme en cuatro y empieza a recorrer mi cola y mi conchita con sus carnosos labios. Me chupa el clítoris con desesperación. Yo le levanto más la colita y abro mis piernas para sentirlo con mayor intensidad! Suavemente me pone boca arriba y baja con desesperación a lamerme toda. Mi calentura es tan alta, que rapidamente empiezo a sentir pequeñas explosiones que anticipan la explosión final! Mi corazón quiere explotar! No es posible tanto placer! Su lengua juega con mi clítoris tanto que empiezo a sentir con mayor intensidad la cercanía del orgasmo más largo. entonces, cuando lo estoy sintiendo, le pido a gritos que me penetre con fuerza! entonces levanta mis piernas y siento como su miembro enorme entra desesperado, y sus bombeos intensos y profundos me hacen acabar otra vez! es tanta mi relajación que le digo ” Bebé, haceme lo que quieras” Él se pone más loco, me da vuelta nuevamente, levanta mi cola con sus grandes manos, y empieza a apoyar la puntita de su pija en mi cola! Deseo que me penetre analmente, le pido que siga, hasta que empieza a meterla más profundamente. Siento un primer dolorcito entonces le pido que la saque y la vuelva a meter. Mmmmmm, en el segundo intento mi cola se dilata completamente y siento toda su pija dentro mío. Le pido a los gritos que me coja con fuerzas, me gusta sentir los testículos golpeando contra mi conchita! entonces sus manos agarran con fuerza mis nalgas y empieza a dármela con todas sus fuerzas! Lo disfruto como una perra! Quiero más y más! Entonces a los gritos me dice ” Ahí llego bebe”!!!! Me pongo de frente y le pido que me tire su lechita por todos lados! Es increíble la cantidad de semen que me derrama! Con mis manos me lo desparramo por todos lados, y le agarro la pija para seguir chupándosela hasta sacar la última gotita! Él se retuerce, tiembla, me saca la pija de mi boca, porque no da más! Quedamos abrazados en la cama, riéndonos complicemente! Logramos, por fin, realizar nuestra fantasía! Pero tanto ganas acumuladas pronto nos despiertan otra vez!!!! Y como se dice, no hay una sin dos, ni dos sin tres! Nos fuimos después de cuatro horas de pura intensidad! Valió la pena la espera!

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pornograf 10

Por: Verónica Malamfant

Nunca supe bien cual el fue el instante previo en el que  penetraste mi escudo protector de hombres como vos.  Nunca supe tampoco como lograbas que te escuchara en silencio cuando me hablabas como endulzando mi mundo. Tu lengua encantada bajaba en circulos hacia mi clitoris, mientras te miraba  ciega de un deseo intenso. Tus manos eran artifices de una obra que jamas puedo olvidar.

Tenias un raro poder sobre mi, me encantabas y yo bailaba a tu ritmo, me entregaba a tus caprichos y placeres. Así eras  capitán y copiloto de mi nave sin timón. La entrada al swinger que tanto antes me había resistido, con vos era como llegar a una fiesta del cumpleaños del mas cercano de mis amigos. Tu cuerpo me moldeaba, me manipulaba y no podia despegar de tu magia. Estaba poseída, me invitabas al encuentro con otros cuerpos y accedía sedienta uno a uno tus gustos.

Tus indicaciones eran seguidas al pie de la letra, por mi piel, que doble penetración vaginal, que hombres, que mujeres y todos pasaban por mi, cuando lograbas sacarme de esos lugares casi inconsciente habias gozado con solo verme, porque vos no hacias nada mas que mirar, que empujarme al vicio.

Enferma de una adicción caí en el mas profundo de todos los abismos, debí matarte y asi recuperarme debi morir y asi sobrevivir.

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By Verónica Malamfant

La tormenta me había encontrado desprevenida en medio del puente que une mi casa con el resto de la ciudad. Tenía una camiseta blanca y unos jeans oscuros, unos zapatos altos, la lluvia y el viento despeinaron mi largo cabello, mojaron mis ropas y destiñeron el escaso maquillaje que corría por mis mejillas. Me quite los zapatos camine descalza hasta la entrada de mi edificio,  en la calle solo se sentía el ruido de las gotas contra el pavimento.

Entre a mi cuarto, quite mis  empapadas ropas, por el enorme ventanal del living se veían los rayos caer sobre el rio, pero nada me asustaba, estaba tranquila con una paz interior que pocas veces había sentido. Tome del cajón de mi armario una tijera grande y filosa que utilizaba para convertir en shorts mis viejos jeans. Me puse de frente al espejo y corte mi rubia y larga cabellera  por la cintura ondulada, estaba decidida sabia que necesitaba empezar por ahí el primero de los cambios.

Tome una ducha, aceité mi cuerpo con un exquisito aroma a vainillas salvajes y empolve mi entrepierna con unas plumas del exótico Kamasutra.  Mis hombros no quedaron exentos brillaban también con el polvo de ángel. Agarré mi piloto y totalmente desnuda por dentro baje a las cocheras. Entre a mi camioneta y decidida arranque.

La velocidad me llevaba a mi destino, y en ese instante pensaba que no había nada mejor que manejar descalza, sentía una comunión sensual entre mis piernas desnudas que dejaba entrever mi ropa. Minutos más tarde estaba ahí, frente a su casa. Le envié un mensaje “estoy en la puerta” enseguida acudió a mi encuentro, nos quedamos unos minutos bajo la lluvia mojándonos, me miro fijo, poso su mano en mi cara y la elevo hacia mi pelo recién cortado, sonrió, me abrazo nuevamente como queriendo extirparme el alma. Y susurrando me dijo gracias por venir, te esperaba hace días.

No se como llegamos a su cama, creo que fue elevándonos en el aire denso de verano sumado a una potente lluvia. Mis ojos no querían perder instante alguno. Desnudarlo poco a poco, no lo dejaba que me quitara mi única defensa de ropa. Pero sus manos investigaron y bucearon por entre mis piernas y llegaron a mi lugar más húmedo. Ambos no podíamos creer lo que estaba sucediendo. No nos reconocíamos en esa situación. Sorprendidas nuestras manos, nuestros cuerpos, nuestras miradas jugaban a reconocerse  como si nos conociéramos desde siempre pero como si no  nos hubiéramos visto por anos.

Mi boca mordió la suya, su lengua se entrelazo a la mía en un acto vulgar, obsceno y mágico. Sus dedos fortalecidos ingresaron en mis entrañas, otra vez su lengua bajo a darle ayuda a sus infatigables pulgares, mientras sujetaba su cabello que era tan largo o tan corto como el mío. Me bajo hacia su inalcanzable sexo, la insoportable situación de no ser penetrada aun me enloqueció mas, me hacía desearlo, todo lo que venia resistiendo durante tanto tiempo. Ahí me dio vuelta con fuerza, empujo su pelvis sobre la mía y sentí con fuerza su poder. Todo su poder sobre mi. Toda su naturaleza. Goce, gozamos y gozaron todos los vecinos que escucharon nuestros gritos.  Agotados de un sexo diabólicamente adictivo me quede dormida sobre su pecho. Los primeros rayos de luz ingresaron por su ventana. Debía irme, no quería enfrentar el día a su lado. Sigilosamente cual gato baje las escaleras y me fui.

Una vez en casa agarre mi mochila, tome mi ticket aéreo y volé hacia donde no me encontrara jamás. Sus mails llegaban con un seudónimo, me pedía que regrese, pero mis motivos eran solo míos y ahí deberían quedar. Lo ame en la piel por una noche, lo ame desde el instante que lo vi,  lo sueño a diario, lo veo en cada una de sus fotos pero a veces coincidir no garantiza persistir.

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estrell

By Estrellita

Luego de un intento fallido de relación, donde abundaba la intención de lo formal de parte de el, y el cierre del intento con la huida de ella…tras un largo tiempo de escasos contactos vía internet o teléfono, volvieron a reencontrarse…El reencuentro los puso frente a frente, y solo les dio la claridad, había ganas de sexo…

Ella siempre lo quiso, desde el primer día que se conocieron, en el reencuentro descubrió que ella era la representación del ideal sexual para cualquier hombre… y se decía a sí mismo: pensar que desde el principio lo tuve y no pude verlo…

Desde ese día… el planificaba en los pocos momentos que podía escapar de su relación formal de pareja…para saborear el más rico de los placeres…una horas de sexo con pasión, desenfreno, lujuria, desinhibición… con ella

una de esas tantas veces, ella lo espero solo vestida con una camiseta de encaje negro, una tanga ínfima del mismo color, medias de red y sus mejores zapatos taco aguja… y con mirada incierta pero excesivamente provocadora lo invito diciéndole: si hasta ahora gozaste de mi sexo… hoy vas a querer no olvidarte de ningún detalle… y se acerco hacia el mirándolo fijamente a los ojos y  con una de sus manos acaricio su pija que ya estaba dura.  Solo se podía sentir como se aceleraba su respiración. El la tomo de la cintura trayéndola hacia su cuerpo y no había tiempo para juegos previos, alcanzo a desabrochar su pantalón, bájalo, corrió la tanga… y mirándose ambos a los ojos el penetro con fuerza…

El se tuvo que ir… y cuando ya estaba en camino hacia su vida formal… la única imagen que repetía en su cabeza era cuando la cojea por detrás y  como ese culito solo pedía tenerlo bien adentro…adoraba verla gozar, adoraba escuchar sus gritos de placer… y en voz baja se repito a si mismo algo que ella le había dicho cuando entro: no quiero olvidarme ningún detalle de esta tarde…

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La gorda

 

chikis x2By Veronica Malamfant

Fiesta, amigos, mucho alcohol, río,  música al mango, todo había comenzado un par de horas atrás, las luces brillaban sobre mi, el famoso country  explotaba de lujuria y glamour, entre un par de fasitos y el agite de los movimientos del cuerpo, todo comenzó a tomar un cariz diferente. Tenía unos hermosos tacos aguja dorados,  una enagua de seda rosa bebe del año 20, con  encaje veneciano negro en su ruedo, que había convertido en improvisada pollera, una bella camisa que marcaba mis pezones sin corpiño,  Mi exagerada delgadez no le importaba a mi voluptuoso pecho que se movía a mi compas mientras caminaba felinamente a buscar un 187 de Chandon.

Una mujer  sobresalía, enorme y voluptuosa en todo sentido, su traje emanaba demasiado brillo ordinario, pero cada vez me acercaba un poco mas. Parecia un magnetismo mágico lo que me direccionaba hacia su lado. De manera cortes me dejo el lugar, sin quitar una de sus manos de la barra. -Me llamo Olive, me susurró acercándose a mi comisura labial con un improvisado español teñido de matices nórdicos. Le sonreí enseguida, correspondiendo a la hospitalidad que siempre me explicaba por haber vivido varios años en el extranjero. Invito, agregó, y mi aceptación le ayudo a juntarse con mis amigos en unos de los reservados vips que teníamos por ser parte del grupo organizador de la fiesta de fin de año.

Los fuegos artificiales tiñeron de a poco el estrellado cielo,  doce campanadas, eran las 12 y el año viejo se había ido para dar paso al nuevo. Los besos de salutación no tardaron en llegar y el que era mi novio en ese momento tardo un segundo de mas, primero me beso apasionadamente Olive, su lengua empapo mis labios, en mudo silencio me decía a gritos que se quería ir a otro lugar mas apartado. Mikele, mi novio, extrañado de mi alejamiento repentino hacia los baños  nos siguió.

Allí, observando todo se quedo hipnotizado, erotizado tal vez no de la enorme mujer sino de su actitud, de tez transparente y mejillas redondeadas, de ojos claros y pelo cual espectro de luz, Noruega  hasta las ultimas consecuencias, parecía no interesarle mirar a mi pareja parado justo ahí cuando comenzó a morder mis nalgas, levantar mi antigua falda y tirar del hilo que anudaba mi tanga con un moño. Se arrodillo ante mi, no mediaron palabras y ya me tenia poseída con su lengua entre mis piernas, mi clítoris vibraba al ritmo de la música electrónica del mejor del DJ del momento.

Su pasión, su locura por devorarme entera me hacia desvanecer, se me aflojaban las piernas, mis sentidos se estremecían de una manera inusual, si bien tenia buen sexo con mikele esto parecía descollar lo conocido, tirar mis años de sexo oral mal hecho para sumergirme en la profundidad de un nuevo conocimiento, el descubrimiento de una nueva civilización, que me estaba conquistando como nada. Mis orgasmos fueron uno tras otro,  tanto goce la violencia con que la enorme mujer me succionaba que tuve que recostarme contra una pared, ya había perdido la nocion del tiempo y el espacio. No lograba entender que sucedia, pero seguía pasando y pasando y pasando cuando la mirada de Mikele y yo nos dijimos todo. Supimos que ambos estábamos extasiados de tanta locura, y de otras cosas que no podía razonar mi cabeza.

Fue una hora, y el tiempo ya no tuvo ni sentido ni razon se había desvanecido había pasado una hora del nuevo año y yo la estaba empezando con una catarata de orgasmos no provistos por mi hombre sino por una mujer que sobrepasaba los 150 kilos. Justo allí entendí que no solo me generó el mejor sexo oral de mi historia, sino que le produjo a mi novio una visión que llevó en sus retinas grabadas por siempre. Ella nos había proporcionado un contraste diferente a nuestra monótona vida. Y además material de excitación para masturbarnos por siempre.

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El tano

lindis

By Verónica Malamfant

Una noche, como tantas otras, habíamos llegado al lugar más top de la ciudad. Los jueves, Congo, era la cita obligada. Mujeres bellas y hombres guapísimos todos combinaban como en una perfecta obra de arte. Decididas con mi amiga, encaramos hacia la barra, conocidos y más conocidos se acercaban a saludarnos. Un grupo de italianos se aproximaron decididos a conquistarnos. Eran los más llamativos del lugar, impecables, sus trajes de Zegna emanaban elegancia concentrada en la esencia mas pura que no disimulaba la perfección de sus marcados y trabajados cuerpos.

Uno, en especial, miraba el profundo escote de mi vestido negro y ajustado, donde en mi espalda asomaba inocentemente mi tanga hilo dental con pequeños y diminutos brillantes. Su mirada me penetraba, me desnudaba, tanto que la evadía. Pero su insistencia lograba incomodarme, me hacia sudar. Un comentario suyo especialmente dirigido me hizo voltear, justo allí, supe que estaba perdida en su mirada, altanera, desafiante y que solo me transmitía una frase “quiero tu sexo”. Me guiño un ojo y con su dedo me señalo e increpó; “rubia a que no te animas a sentarte acá” Mis piernas temblaron por un instante, pero el desafío me pudo. Con un caminar sexy me dirigí hacia él. Sin quitarle la mirada de sus azules y profundos ojos, le tome la mano, y la hice rodear mi cintura. Con una fuerza bestial me sentó en sus piernas. El ya estaba duro. Me habló al oído. “Desde que te vi entrar te quise tener así” me besó el cuello, deslizó su mano por mi marcada espalda hasta entrar en mi cola, y no le importó que teníamos publico cautivo, pero parecían ser nuestros cómplices. El lugar explotaba de gente, que caminaba y brindaba, y él me masturbaba frente a todos, mi cara se descomponía de placer. No sabía cuánto más podría aguantar sin gritar. Tan hábil eran sus dedos que perfectamente se podía pensar que tenían vida propia e independiente de todo pensamiento. Sus amigos le hicieron un gesto de nos vamos todos a la casa del ruso. Me pregunto susurrando si nos íbamos también, con las pocas fuerzas que me restaban le asentí con una sensible inclinación hacia adelante. Firme y como todo un macho posesivo de su hembra me dirigió hacia el estacionamiento. Subimos a su camioneta, me practicó un sexo oral implacable durante aproximadamente una hora, me tenía en su boca, no me dejaba ir, lloré y grite, tanto placer me enmudeció aun mas, me quitó el vestido me dejo desnuda hasta llegar al apartamento, Al bajar me facilitó su saco, no me dejo ponerme otra cosa. Una vez en el departamento, estaban sus tres amigos en la cama con mi amiga. Nosotros miramos tímidamente a un costado, como no queriendo interferir. Era una imagen perfecta, digna de una película triple XXX. Una doble penetración y sexo oral, todo al mismo tiempo. Me volví a calentar, creí volverme loca de placer mientras el tano me tocaba y besaba, entonces, me tomo de la mano y me llevo a otro cuarto. Me penetro de todas las formas conocidas y de las desconocidas también, pero en un momento tome la rienda de la situación, le chupe la cola, lo penetré con mi lengua y con mis dedos, lo embebí con toda de mi saliva, el gozaba, gemía tan fuerte que sus gritos atrajeron uno a uno a sus amigos que sin darme cuenta ya tenían sus lenguas en mi vagina. Los dejé estar allí durante unos minutos hasta que los saqué de manera sádica. Amanecía y el sexo era cada vez más fuerte. Más salvaje. Ya era todos contra todos. Nos resumimos en la misma cama. Mi tano, ya no era más mi tano, era de ambas. Nos comía los pezones, nos masturbaba. Los amigos también hacían lo suyo. Sin fuerzas y habiendo tenido incontables orgasmos nos vestimos, nos despedimos y esa vez fue la última vez que los vi. Aun guardo el teléfono con aroma Armani, no sé por qué nunca me atreví a tirarlo, ni nunca me animé a llamarlo.

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