Nota Publicada El Planeta Urbano sep 09
Por: Verónica Malamfant Brun

Vivi Axelrud

Solo un par de ideas sueltas son las que llevábamos con mi colega a nuestro próximo encuentro de pornógrafos. Nosotras: las únicas mujeres y organizadoras. Sin haberlo decidido ni habernos puesto de acuerdo teníamos señas particulares que nos distinguían del resto. No solamente con la vestimenta donde no podía faltar algún detalle provocador, o de animal print, sino que además había características que nos aunaban sin ser conscientes.
Conocernos fue una verdadera causalidad, se dio de manera natural sentadas en un taller atípico de escritura en el cual no era importante escribir bien, sino mucho, vomitar las ideas, pensar por escrito, poniendo el acento en que se pareciera sustancialmente a nosotros mismos. Una ya estaba jugada, su proyecto literario estaba íntimamente ligado al erotismo. La otra en cambio era caperucita roja con tacos aguja y lentes atigrados. Calladita no quería revelar el titulo de su próxima novela. El gurú del grupo “nutricionista intelectual” fue el primero en expresar “Dios las cría y el viento las amontona”. Entonces encontrarnos, reconocernos en esta vida fue como anillo vibrador al dedo.
Lo que comenzó siendo una cosa de dos, se convirtió de a poco en una tribu urbana, fuertemente arraigada por el facebook y el twitteo diario, con códigos propios, y lenguaje triple x. Siempre nos juntábamos en un oscuro bar para no llamar la atención, por ser socialmente inapropiado, lo que era humanamente imposible, solo el brillo de las actitudes encandilaba a quien mirara. Cada uno cargaba con muchas cosas, ideas, historias, problemas, incluso con su mini notebook para no perder detalle alguno sobre las historias que se irían contando, y para que las ideas que las musas nos bajaran no se perdieran.
Las noches de camas abiertas como finalmente le pusimos a nuestro grupo, son ebrias, de una atmosfera densa y pesada, contaminada por el humo de los cigarrillos. Componentes perfectos para una bomba química de onda expansiva y arrasante de los deseos colectivos. Comienzan tipo 22.00 hasta las 04.00 de la mañana aproximadamente, lo más parecido al sexo grupal, nos penetramos y perturbamos con las ideas, las palabras utilizadas como vehículo, el vínculo a una invitación a la locura, al desenfreno de mentes agobiadas, la válvula de escape a tanto morbo reprimido. Pornografía barata de mentes sin rumbo. El orgasmo a conseguir era el encuentro con las ideas, el placer de escribir, provocar y calentar con las historias que cada uno traía consigo.
El sexo, si, y a veces con algún toque de vulgaridad que provocaba, lo puramente explicito, otras un encuentro con las fantasías, esas que hacían temblar nuestros cuerpos cuando de adolescentes nos tocábamos.
Nos une el deseo atravesado por la palabra, la palabra que excita, la palabra que no solo es dicha en un susurro en algún oído dispuesto, sino en el poder de la palabra escrita. Cuerpos deseosos, de increíbles formas, o incluso deformes, descritos para poder amarlos. Las infinitas posibilidades de expresar, de hacer del acto de escribir en un acto carnal. Hacer el amor con el lector, encamarlo junto a nosotros, hacerlo participe mientras escribimos e imaginarlo mientras nos lee.
En general los miembros del club, en sus comienzos, leyeron por curiosidad sexual, reímos recordando hazañas de niños buscando en el diccionario malas palabras….teta….culo…. y como eso llevo a tocarnos e introdujo en la literatura…en que parte del libro se rozarían los protagonistas, cuando terminarían matándose a besos, así leímos, y así decidimos escribir, con esa pasión con que desandamos el camino de chicos algunos mas precoces que otros.
Recuperamos sin duda el apetito por las sensaciones. Nuestros cuerpos a veces besados se incorporan y retuercen, se excitan mientras tecleamos con ritmo en nuestras computadoras. La idea es trascender la devoción por lo carnal y primitivo, la misma energía devoradora de libros, ahora devorando imágenes.
La película obscena de cada uno, que se va completando, interactuando, jugando con las imágenes de los demás. Nos excita todo, desde una buena comida, un mal film, una mirada indiscreta, un silencio oportuno, el barullo, una pelea callejera, esos dos amantes promiscuos besándose en media vía pública, el mal humor en el colectivo, el grotesco carnicero con su delantal embebido en sangre y como el día parece mejorar si una mujer despampanante entra al supermercado, la alegría de recibir el llamado esperado, y excitarnos solo en presencia de alguien, como su olor nos introduce a otra realidad.
Convertimos todo en observaciones calientes y activas, cargando de pulsión sexual, la vida misma. En silencio cada uno en su trabajo, frente a los problemas, a los aconteceres mundiales, sonreímos pensando en el lugar cálido al que queremos volver, al cuerpo que deseamos desflorar, que quisiéramos tener dentro, y el que sin reparo comeríamos.
No es un grupo que busca aislarse, estar en el ostracismo, en el suburbio, pretende las luminarias de la sensación. Cada miembro de nuestra comunidad con sus necesidades y sus practicas: homosexuales, swingers, algunos que prefieren con amor, y solo con amor, otros con dolor, algunos adoradores del sexo casual, maravillosos peteros incurables como niños que deben ser bebidos por completo, quienes son solo son anales , inocentes perras alzadas, finalmente todos amantes.
La tribu sería entonces de mentes de camas abiertas, abiertas a ser degustadas, a ser vistas, incluso saboreadas y olidas a través de la escritura. Una nueva mirada sobre lo que es la lectoescritura, un incentivo a la comunicación escrita.
Y sobre todo al abrir puertas y ventanas, encontrarnos con el sexo, la pasión, la tristeza, la locura, y sensaciones profundas arraigadas en quienes somos, y en quien nos podemos convertir. Así por un rato somos lesbianas, hombres, canallas. A través de un relato atamos a nuestro amante, y en vez de tomarlo le permitimos a alguien mas hacerlo. Jugamos en conjunto con nuestras ideas y experiencias vitales, esas que hicieron que nuestras pieles ardieran, sudaran, se entregaran.
Somos quienes entregamos aquello que otros atesoran como experiencias impúdicas, desmitificando, colocando al alcance de quien quiera leer todas las posibilidades sexuales. A veces imaginamos en que situaciones nos leen, y así calculamos si el largo del cuento o narración, resultaría bien para que alguien alcance la culminación. Pensamos en los amantes, que al empezar el juego previo para después tenerse leen algún cuento erótico.
Pero no todo en esta tribu es tan decoroso, en general descubrimos que las mujeres la empezamos a pasar tan bien como ellos, los hombres que por definición a lo largo de la historia ya tenían consagrada la pornografía como propia. El hecho de ser mujer y escribir sin tapujos nos coloca en un lugar extraño, no reconocido hasta el momento, no existen muchas pornógrafas mujeres. Los lectores a veces confunden el personaje de la historia con nuestras historias personales, lo cual se convierte con regularidad en algo gracioso.
Sin duda nos gustaría ser esa monja con portaligas que justo conoció a ese hombre tan bien dotado, Ojala en todas nuestras relaciones los hombres fueran tan viriles e incansables. En la licuadora mental los mas sabrosos y coloridos ingredientes, cual inventario de aromas, un buen par de lolas, el pene mas asombroso y caliente, esa cintura mágica por la cual giran los astros, la mirada mas inquietante y la cola mas amigable. Así componemos la bebida mas energizante sin necesidad de ningún aditivo extra.
Nuestro grupo como característica distintiva, en definitiva, posee elevación intelectual, no solo por la temperatura a la que llegaban nuestras charlas, sino que además sus integrantes son portadores de títulos y condecoraciones. En tanto personaje abundaban los médicos, psicólogos, periodistas, psicopedagogos, en pocas palabras rostros, sobre un tapiz entretejido con diferentes colores.
Entretanto en nosotros se abrieron las camas mentales, las mismas que desordenaron las sábanas, despeinaron nuestros cabellos haciéndolos pajizos. Las cosas van surgiendo en esas noches quedaran en los anales fundacionales de la historia de nuestra tribu. De allí en mas la política se nos representó vulgarmente, como relaciones carnales, por supuesto. La moda como un stileto obscenificado. La gastronomía no fue mas que el mundo afrodisíaco. La justicia como un coito interruptus. Finalmente, lo que había cambiado en nosotras era la óptica con que juzgábamos al mundo. Nuestra mirada quedó cargada de libido y lo lúdico sirvió para canalizar la calentura y el erotismo.
Relajados, cansados, después de tanto coito voraz que germino, que nos hizo parir y sin dolor, mas bien con goce, volveríamos cada uno a nuestras vidas reales. La vida en la cual deberíamos esconder nuestros deseos mas íntimos, ponerle filtro a tanta brutalidad. Podríamos decir que tenemos una doble vida maravillosa y como dice la publicidad “pertenecer tiene sus privilegios”.

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Estamos juntos, de paso a un lugar no precisado en ningún mapa, donde juramos amarnos hasta el hartazgo.
Manejas soberbia, regia, cuando súbitamente se te antoja que nos faltan no se que cosas por lo que nos detenemos en un W.Mart (hermoso lugar, el sólo hecho de tener que entrar me pone de mal humor).
Una vez dentro, recorres las góndolas, y con precisión de relojería escoges cosas que no logro identificar.
Opto por caminar detrás tuyo, observando tu hermoso culo, cubierto un short escueto, que no permite ocultar el bikini diminuto que intentas o no de disimular, no soy el único espectador, observo que cuando pasas, los empleados y demás transeúntes también lo hacen objeto de su deseo, hecho este que me pone de buen humor, el de saber que, como cada noche, hoy, tu culo será mío.
Pienso en el ritual que esto conlleva, abrazados en medio de la enorme cama, rodeada de velas y candelabros, te pongo de espaldas, mi lengua pasea en círculos y acomete, para luego llevar mis dedos a la boca, y jugando en círculos dilatar el orificio tan anhelado.
Estoy tan duro, que siento un dolor intenso, es entonces cuando invado tus entrañas tibias, mientras mi dedo mayor acaricia tu clítoris jadeo, gimes y lloras, hasta el momento culmine.
La masturbación mental, la promesa de lo que vendrá, me ha puesto de buen humor, al punto que al llegar a las cajas me siento exuberante , mientras pagas, digo algo amable a la chica que cobra, se sonroja y me dice “gracias”, veo tu cara y advierto que estás mosqueada.
A la salida lo confirmo, me espetas “hacé algo poeta de cuarta”, mientras lanzas el carro sin rumbo y caminas furiosa al auto.
Mi humor no cambia en absoluto, deberé ratificarte, durante el camino, cuanto te amo. Arrancas, el silencio es sepulcral, trato de decir algo agradable y me miras como si estuvieras a punto de asesinarme.
Decido, entonces, ser más temerario, te digo cosas al oído, acaricio tu cuello, te digo cuanto te amo, decido por fin deslizar mi mano por debajo d tu bikini, comienzas a jadear, disminuyes la velocidad, pero yo aprieto tu pie sobre el acelerador, entonces a casi 200 km/hr tienes el orgasmo más intenso que jamás hayas podido concebir.
En medio de un ensordecedor grito pierdes el control del auto, que en loca carrera ´comienza a dar vueltas enloquecidas hasta estrellarse contra un árbol. Entre el amasijo de hierros retorcidos se hallan nuestros flamantes cadáveres, extrañamente abrazados, mientras en el bolsillo derecho de mi jean late inmortal y ajeno a la muerte, el poema que esa noche te iba a dedicar

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“Anoche fui al swinger con mi mejor amiga, con la que jamás había tenido ideas perturbadoras. Ella siempre me acompaña a cabarutes, y demás lugares que me son prohibidos por mi condición de esposo esclavo.
Mi rubia amiga es una esbelta mujer de unos 33 muy bien conservada, mucho gimnasio, y otras yerbas que ella no tiene prurito en comentar. Cirugía de lolas, un vientre perfectamente chato y delineado por un escultor, su piel fosforescentmente blanca, no quiero ser recurrente y decir como la nieve, sino como una espuma de limón que se desvanece sobre el paladar.
Nos propusimos varias reglas una de ellas, no tener sexo entre nosotros porque no queríamos que se fuera al carajo nuestra relación de estéril y aséptica amistad. Entramos tomamos unos tragos y directo a la acción. Una cortina negra cubría los reservados, un señor de 1,90 nos abrió con gentileza la puerta a lo que para mi hoy es el mismo infierno.
El lugar repleto de cuerpos, muy difíciles de distinguir, mujeres con mujeres rozando sus pezones, sus nalgas desnudas, las manos de genial vivacidad enseguida se posaban sobre los que transitaban por los estrechos pasillos.
Más al fondo habia un pequeño cuarto, enseguida ella me obligo a sentarme. Se quedó parada, la luz negra se posaba sobre su cabello rubio. El bretel de su negro vestido cayó de lado, dos hombres, la empezaron a acariciar súbitamente, dulcemente. De pronto ella, era ella y dos hombres, siluetas, hermosas, cuerpos desnudos, gozaba, lo que las manos poder le daban. Vibrante euforia, sentía entre mi origen. La idea de intercambiar ya no me rondaba, no podía sacar la vista de mi hermosa amiga. Como dos hombres disputaban su placer, su alegría, sus orgasmos.
Mi sudor, era un rio, inagotable, mi frente desprendía volcánicas cenizas, que llegaban hasta el aliento de ella. Entonces perdí la coordinación de todo, me lancé al abismo de sus piernas. Recorrí paso a paso la hermosura de su ser, bebí, me sustancie, con el elixir de la vida eterna. eternamente mágica. Mi lengua era un huracán enardecido deseoso de poder mas, de arrasar con su belleza, me dispuse a continuar en su sur. Los sujetos seguían cada uno su fiel tarea, la mia era clandestina, no pautada.
Ella no sabia lo que yo hacia, solo lo sentía, la oscuridad me daba permiso. Actuaba como manto protector sobre mi, mi complice.
Seguí durante varios minutos introduciendo mis manos, mientras otros introducían su ser, cada vez mas la rubia captaba la atención de otras manos, ya no importaba bien de quienes eran. Plagado de sentimientos encontrados me seguía adentrando, tome su mano por detrás y la sumergí en mi entrepierna furiosa de deseo. Necesitada, de energía. ella no se resistió a los pedidos, cada vez eran mas, y cumplió con todos no negándose a ninguno. Esa noche no tendría que tomar mas decisiones, los otros lo harían por ella.
Minutos mas tarde con su cuerpo encorvado hacia adelante, me adentré, estaba empapada de lenguas que la recorrían, que iban y venían.

De pronto grite, de tanta excitación, en su oído, me fui dentro de ella, sus gemidos eran tan agudos que no podía resistir ni un segundo mas. Enseguida me aparte, teniendo miedo que me descubriera. La oscuridad seguía siendo mi aliada. Me levante los pantalones y me senté a esperar que terminara, que acabara, yo estaba extasiado y quería mas, mucho mas, pero una vez era suficiente para no ser descubierto. La próxima seria fatal. Ella seguía y seguía, no paraba, había atendido en un rato a varios hombres y mujeres. Parecía no cansarse nunca, su boca, era generosa por demás con todo lo que se le presentaba.
En un instante la vi abrazar a otra mujer, ambas se jugaban por debajo hasta que ella empezó a besarla, acostadas en un sillón lo único que se veía eran las siluetas, me costaba mucho seguirla debía acercarme mas. Y de regreso estaba excitado, pero tenia que controlar mis pasiones. Enseguida una mano ajena a esta visión comenzó a acariciarme era la mujer que había estado besando ella minutos antes. Dolores me llamo, me dijo al oído, y dolores me saco bueno por segunda vez, agotado quería mas, y mas, como si buscara el final mismo del agotamiento de la calentura.
En un momento me acerco a mi amiga y le suplico de irnos, me dijo dame unos minutos mas, y accedí, en estos lugares hay que entrar acompañado y salir acompañado, así que no podía borrarme, además como caballero no lo había pensado, respire profundo y continué, pasamos unos instantes por el baño para arreglarnos y nos fuimos del brazo como dos amigos geniales. Ella sin saber que yo me la comí toda y yo con la idea de recordarla por siempre como una loba en celo, devoradora de cuerpos calientes.”

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Como ocurre cada semana, el día acordado, prescindo del despertador para hallarme temprano duchándome, imaginando anticipadamente el que será sin duda el día más feliz de mi monótona agonía.
El agua caliente acaricia mi cuerpo, dilatando cada poro de mi ser, que comienzo a sentir saturados de su portentosa sensualidad. Casi puedo concebirla debajo mío, susurrándole palabras obscenas al oído, su pelo color chocolate, su mirada desafiante de ojos de farol, como si cada palabra, caricia o demostración de afecto no fueran para ella, más que un simple juego, en el que el placer es el leit motiv. La imagino, me excito y me masturbo (Verito, Verito, Verito……).
Estoy nervioso, llamo al estudio, digo que estoy enfermo, que hoy no cuenten conmigo. Puedo imaginar las caras furiosas, las ironías y condenas, saben perfectamente que miento, pero nada pueden hacer, no mientras Bonilla-DeFranco-Horta, Consultoría Ambiental, exista por la torta de plata que puso mi abuela y que a pesar de ser cien mil veces mejores ingenieros que yo, el día que decidan echarme, en el estudio no queda ni un rollo de papel higiénico.
Así que a lo mío, de pasada sobre la mesa de noche, quedan los restos de “merca” que juré no iba a volver a tocar, estoy algo paranoico, así que decido posponer la promesa un día más y me doy una pasada por las encías, después llega el turno de los antidepresivos, 300 mg. de Anafranil y termino con 150 mg de ansiolítico, me siento pletórico. A por ella, fruta prohibida.
Cruzo la ciudad a ritmo de vértigo, gente durmiendo en la calle, un perro raquítico se atraviesa, decaigo, me siento un verdadero hijo de puta, arranco y la sensibilidad social dura unos cien metros, la distancia exacta en que demoro en volver a pensarla……. y ya nada existe salvo ella, nada que se le compare, nada que valga la pena.
Llego temprano, el colegio desolado, decido poner un poco de música, Miles Davis, “TIME AFTER TIME”, el viejo Miles, el resto de mi puta vida por arrancar un acorde como los que combina este monstruo sagrado. Comienzo a impacientarme, demasiado ansioso, too early o síntomas de abstinencia?, por las dudas me “pego” otra pasada, me tranquilizo.
Aparece, saluda a una amiga y se dirige al auto lentamente, trato de mostrarme indiferente, pero es imposible, cuento los pasos que nos separan, minifalda tableada, escocesa, camisa blanca, abierta casi hasta el brassier, medias blancas hasta la rodilla, trencitas acordonadas perfectamente a su pelo color chocolate, mirada desafiante que emerge de sus ojos de farol.
Abre la puerta, se desliza, la mini se acorta, “que tal baby”, me voy encima, mi lengua se entrelaza con la suya en feroz aquelarre, acaricio un seno, esférico, perfecto, alcanzo a balbucear “Vero, te extrañé”, me mira como si hubiera comentado que hay vida en Marte, echa la vista al frente y me dice “quiero un poco”. Comienzo mi letanía hipócrita, “que sos chica, que un porro es una cosa, pero esto es otra historia”. Inicio del berrinche, “sin embargo para romperme el culo no soy tan chica”, no sé qué decir, salvo “estoy duro”, tenes que estar bien para manejar. Sonríe, cambiamos de asiento y arranca. Maneja como los dioses, animal mítico, mitad hembra hermosa, mitad máquina, estoy completamente empalmado, me duele la bragueta, desprendo algunos botones, le subo la mini, acaricio su vello, “baby, si seguís nos vamos a hacer mierda”, no sé cómo, logro controlarme.

Llegamos al edificio, Pedro esta en el garaje cuando bajamos, haciendo no se que, me mira esboza una mueca remedo de sonrisa, siento vergüenza, pienso “ Pedro te quiero, me viste crecer, hablábamos de socialismo, del hombre nuevo, sabes que te quiero y sé que lo desaprobas, pero ponete en mi lugar , mirá lo que es esto, vale mil infiernos, cien años de cárcel, destierro, no puedo Pedro , no puedo, me tiene agarrado de las pelotas y hasta que se aburra mí, cosa harto probable, ésta va a ser la historia de mi vida”, me sobrepongo, y logro arrancar de mi garganta “Pedro querido, como va, conoces a mi prima Verito, no?, la que vino de Europa, tiramos una carne a la parilla este fin de semana?”. “No puedo nene, me voy a ver a mi hija, la próxima vez será”.
Subimos por el ascensor de servicio, lo paro en un entrepiso , bajo la bombachita negra, la aprieto contra uno de los lados, me arrodillo y lamo sus muslos exquisitamente torneados, en círculos concéntricos cada vez de menor radio, apunto al orificio divino, última guarida de la presa tan ansiada por mi lengua, la hago mía , al principio delicadamente, luego con furia, por momentos siento que voy a arrancar su clítotoris, gime, araña, grita, la tomo de las trenzas, cuándo la estoy arrodillando abre su exquisita boca y me la chupa como si asistiéramos al fin de los tiempos.
Tirados en la cama, fumamos un porro, a través de la persiana baja, se filtran los rayos de sol de una primavera precoz, hermosa, a tono con lo que siento por la pendeja divina; cuanto durarará?, especulo…. Se lo espeto a boca jarro, “Verito, cuánto tiempo más vas a quererme?”, se mosquea, dice que tanta inseguridad la abruma y lanza………. “Carpe diem”, me mosqueo yo también, voy al baño, me dice “que lino culo que tenés, digo, para ser un viejo de 36”, me río, tomo del botiquín un par de Sildenafil, (un amigo médico me recomendó no pedir Viagra, porque, en la farmacia, un pueblo se da vuelta para ver quién es el gil que la solicitó, este es un genérico igual de bueno y me lo pone duro al toque, así que hago un poco de tiempo en el baño y estoy de nuevo al mango).
Estoy encima, ato sus manos a la cabecera de la cama, la beso en la boca, en su cuello, muerdo sus hombros, rozo los pezones oscuros con la punta de mi lengua, se yerguen, duros; las tetas perfectas, firmes, caben casi enteras en mi boca. Mientras las chupo alternadamente, mi mano acaricia su vientre, mojo mis dedos en su boca, y entonces el dedo mayor dibuja una parábola perfecta hasta su vagina, se contorsiona desesperadamente, en un momento abro sus piernas en posición de tijera y la penetro hasta el tronco, en la génesis misma de mi pene hinchado, acabo, compruebo las maravillas de la ciencia, sigo duro como una piedra, así que la giro y su culo hermoso, promesa infinita de placer sin fin, aparece ante mi mirada absorta, muerdo su nuca y bajo , recorriendo con la lengua su espina dorsal, traspaso la frontera demarcatoria de su cintura, separo las nalgas duras como el acero, mientras mi lengua juega en círculos hasta que acomete las profundidades más recónditas de su ser, lubrico con abundante saliva, dilato con mi dedo en círculos el tejido perfectamente elástico, pronto para recibir mi pene, lentamente me introduzco en lo más secreto de su ser, ya no la oigo gemir, estoy aturdido y cuando finalmente acabo , siento una melancolía indescriptible, después de esto ya no vale la pena vivir, nada, nada de lo que haga durante el resto de mi vida podrá superar esa sensación sublime
“Me tengo que ir”, y es como si una bomba de 20 megatones me estallara en el pecho, angustia, desolación………………, corro al baño y me meto un par de Clonotén bajo la lengua, en diez minutos pareceré un tipo aplomado, indiferente a tu partida.
Nos bañamos juntos, te abrazo, me dices que estás apurada, que no se qué amiga te hace pata hasta las siete, que te tenés que ir.
Viajamos en el más absoluto silencio, sepulcral, anodino; no hay risas cómplices que atestigüen a favor de lo vivido. “Cuando te veo, Verónica Lolita?”, “te llamo, el finde me voy al campo, pero te llamo, te lo prometo……” , “ok”, digo , sin ninguna convicción.
De noche, asomado al balcón, la brisa salada del mar me envuelve, por un momento me siento tentado de llamar a mis viejos, pero es de madrugada en Europa, desisto y en su lugar juego a adivinar cuales serán mis sueños esta noche, no resulta difícil, aparecerán primero unas trenzas color chocolate, después una mirada intensa emanadas por ojos de farol, posteriormente Pedro abrazando a su hija, también habrá gente durmiendo en la calle y por último un perro de andar lastimoso, famélico y sarnoso.

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Mi puta

Pienso en ti como en una hermosa puta de lujo, golpeas la puerta casi imperceptiblemente, segura de que te ansío desesperadamente me dices “hola nene es aquí que alguien necesita un poco de amor?” mientras yo, estúpidamente, te observo, enfundada en un vestido de raso negro, que se ajusta a tu cuerpo cual guante de látex. sonríes, franqueas la puerta, mientras preguntas, en una performance perfecta, como si realmente te importara, ¿cómo estas baby? te sientas, cruzas tus piernas bronceadas, tomas la copa de champagne y brindas “por tiempos mejores”.
Tratas de excusarte por haber llegado tarde, hablas algo sobre el tráfico, pero tus excusas son fútiles. Se bien cual ha sido el verdadero motivo, se bien que eres la puta más hermosa y codiciada. Me explicas las reglas de cual será nuestro juego: cuando vuelvo con los 1500 dólares en mi mano, lanzas una delicada sonrisa, me explicas, con voz queda y pausada, que debo depositar el dinero al nro. de cuenta que especificas, “no podría baby, trasladarme cada noche con 15000 o 20000 dólares en mi minúscula cartera”
Dejas la copa y avanzas sugerente, sonríes, abres mi camisa y tu lengua me acaricia, comienzas a bajar, lentamente, me abres la bragueta, bajas el boxer y te comes mi pene. Desde la altura, tu blonda cabellera juega en vaivén, que solo interrumpes para dar tremendas lamidas, voy a enloquecer, te tomo del cabello. te alzo, llevándote a la cama de espaldas a mi, beso tu nuca y tu cuello, beso tus hombros, y mientras bajo tu vestido, casi no me percato de la ausencia total y absoluta de underwear, beso y muerdo frenéticamente tus nalgas, introduzco mi lengua te giro violentamente y acometo tu sexo, entonces me impides seguir, dices “baby sin protección por mi esta bien, pero son 1500 usd adicionales”, a esta altura podrían ser 15 millones, me da igual, los pagaría, así que te penetro, enloquecido, hasta caer rendido, perdiendo la conciencia. Despierto temprano. te busco pero ya no estas, una pequeña nota testigo de tu existencia, “lo pasamos bien, ya sabes, tienes mi tarjeta en tu billetera, llama cuando apetezcas”

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