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By Verónica Malamfant

La tormenta me había encontrado desprevenida en medio del puente que une mi casa con el resto de la ciudad. Tenía una camiseta blanca y unos jeans oscuros, unos zapatos altos, la lluvia y el viento despeinaron mi largo cabello, mojaron mis ropas y destiñeron el escaso maquillaje que corría por mis mejillas. Me quite los zapatos camine descalza hasta la entrada de mi edificio,  en la calle solo se sentía el ruido de las gotas contra el pavimento.

Entre a mi cuarto, quite mis  empapadas ropas, por el enorme ventanal del living se veían los rayos caer sobre el rio, pero nada me asustaba, estaba tranquila con una paz interior que pocas veces había sentido. Tome del cajón de mi armario una tijera grande y filosa que utilizaba para convertir en shorts mis viejos jeans. Me puse de frente al espejo y corte mi rubia y larga cabellera  por la cintura ondulada, estaba decidida sabia que necesitaba empezar por ahí el primero de los cambios.

Tome una ducha, aceité mi cuerpo con un exquisito aroma a vainillas salvajes y empolve mi entrepierna con unas plumas del exótico Kamasutra.  Mis hombros no quedaron exentos brillaban también con el polvo de ángel. Agarré mi piloto y totalmente desnuda por dentro baje a las cocheras. Entre a mi camioneta y decidida arranque.

La velocidad me llevaba a mi destino, y en ese instante pensaba que no había nada mejor que manejar descalza, sentía una comunión sensual entre mis piernas desnudas que dejaba entrever mi ropa. Minutos más tarde estaba ahí, frente a su casa. Le envié un mensaje “estoy en la puerta” enseguida acudió a mi encuentro, nos quedamos unos minutos bajo la lluvia mojándonos, me miro fijo, poso su mano en mi cara y la elevo hacia mi pelo recién cortado, sonrió, me abrazo nuevamente como queriendo extirparme el alma. Y susurrando me dijo gracias por venir, te esperaba hace días.

No se como llegamos a su cama, creo que fue elevándonos en el aire denso de verano sumado a una potente lluvia. Mis ojos no querían perder instante alguno. Desnudarlo poco a poco, no lo dejaba que me quitara mi única defensa de ropa. Pero sus manos investigaron y bucearon por entre mis piernas y llegaron a mi lugar más húmedo. Ambos no podíamos creer lo que estaba sucediendo. No nos reconocíamos en esa situación. Sorprendidas nuestras manos, nuestros cuerpos, nuestras miradas jugaban a reconocerse  como si nos conociéramos desde siempre pero como si no  nos hubiéramos visto por anos.

Mi boca mordió la suya, su lengua se entrelazo a la mía en un acto vulgar, obsceno y mágico. Sus dedos fortalecidos ingresaron en mis entrañas, otra vez su lengua bajo a darle ayuda a sus infatigables pulgares, mientras sujetaba su cabello que era tan largo o tan corto como el mío. Me bajo hacia su inalcanzable sexo, la insoportable situación de no ser penetrada aun me enloqueció mas, me hacía desearlo, todo lo que venia resistiendo durante tanto tiempo. Ahí me dio vuelta con fuerza, empujo su pelvis sobre la mía y sentí con fuerza su poder. Todo su poder sobre mi. Toda su naturaleza. Goce, gozamos y gozaron todos los vecinos que escucharon nuestros gritos.  Agotados de un sexo diabólicamente adictivo me quede dormida sobre su pecho. Los primeros rayos de luz ingresaron por su ventana. Debía irme, no quería enfrentar el día a su lado. Sigilosamente cual gato baje las escaleras y me fui.

Una vez en casa agarre mi mochila, tome mi ticket aéreo y volé hacia donde no me encontrara jamás. Sus mails llegaban con un seudónimo, me pedía que regrese, pero mis motivos eran solo míos y ahí deberían quedar. Lo ame en la piel por una noche, lo ame desde el instante que lo vi,  lo sueño a diario, lo veo en cada una de sus fotos pero a veces coincidir no garantiza persistir.

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4 Responses

  1. Alta categoría erótica. Dan ganas de saber el motivo que lleva a prohibirte esos fabulosos encuentros.

  2. vero, vero, vero, vero quiero ser ese que puebla tus fantasias pero con final feliz se podra? que erotica y hermosa mujer sos, que cabeza nena

  3. realmente leo tu historia y me causo una sensacion de deseos, locuras,tristeza. verito me encanto, deseo q sigas escribiendo para saciar mis mas oscuros deseos.

  4. fuerte linda, te imagino desnuda en tu auto hacia mi encuentro, te imagino tanto que ya no puedo. besos genia desde aca y siempre cerca tuyo.

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