
Por: Verónica Malamfant
Nunca supe bien cual el fue el instante previo en el que penetraste mi escudo protector de hombres como vos. Nunca supe tampoco como lograbas que te escuchara en silencio cuando me hablabas como endulzando mi mundo. Tu lengua encantada bajaba en circulos hacia mi clitoris, mientras te miraba ciega de un deseo intenso. Tus manos eran artifices de una obra que jamas puedo olvidar.
Tenias un raro poder sobre mi, me encantabas y yo bailaba a tu ritmo, me entregaba a tus caprichos y placeres. Así eras capitán y copiloto de mi nave sin timón. La entrada al swinger que tanto antes me había resistido, con vos era como llegar a una fiesta del cumpleaños del mas cercano de mis amigos. Tu cuerpo me moldeaba, me manipulaba y no podia despegar de tu magia. Estaba poseída, me invitabas al encuentro con otros cuerpos y accedía sedienta uno a uno tus gustos.
Tus indicaciones eran seguidas al pie de la letra, por mi piel, que doble penetración vaginal, que hombres, que mujeres y todos pasaban por mi, cuando lograbas sacarme de esos lugares casi inconsciente habias gozado con solo verme, porque vos no hacias nada mas que mirar, que empujarme al vicio.
Enferma de una adicción caí en el mas profundo de todos los abismos, debí matarte y asi recuperarme debi morir y asi sobrevivir.









Thursday, 25. February 2010
Sin mas palabras que decir me he divertido con este relato.
Ayrton Vargas (@lordVS)